A medida que las aplicaciones hacen más eficiente el transporte público, mejorarlo se ha convertido en uno de los mayores desafíos en las principales ciudades del mundo. La interminable espera para un autobús o metro siempre ha sido motivo de frustración para los pasajeros, y muchos terminan renunciando al transporte público y optando por soluciones menos sostenibles, como el coche privado. Sin embargo, la tecnología, especialmente las aplicaciones móviles, ha sido revolucionaria, ayudando a reducir los tiempos de espera y, en consecuencia, a hacer el transporte público más eficiente.